Zumo de naranja, una bebida llena de propiedades y beneficios

La naranja es una fruta que contiene mucha vitamina C y otras sustancias con actividad prebiótica.
Uno de los efectos más conocidos es su protección contra resfriados debido a su potenciación de la inmunidad. Pero no sólo poseen esta vitamina, sino que tienen sustancias con actividad prebiótica.

 

El éxito de las sustancias prebióticas se debe a los efectos positivos de los componentes especiales de sus fibras dietéticas en la flora microbiana del tracto digestivo. Algunos grupos de investigación estudian la posibilidad de que las sustancias prebioticas jueguen un papel importante en la prevención del cáncer de colon.
La naranja y su zumo, poseen una acción prebiotica en parte de su fibra y su consumo regular hace que los microorganismos beneficiosos.

Además de lo anteriormente mencionado, las naranjas y su jugo son importantes antioxidantes.
Las vitaminas C, la vimina E y los carotenoides son probablemente los principales antioxidantes y fortalecedores de nuestro sistema inmunológico. Estudios recientes sobre varios fitoquímicos indican que, además de las vitaminas y los carotenoides, existen otras sustancias, como los compuestos fenólicos, que tienen efectos positivos en enfermedades crónicas tales como las afecciones cardiovasculares.

 

Los antioxidantes pueden capturar y neutralizar algunas sustancias susceptibles de deteriorar el material genético mediante la oxidación. De esta forma, la vitamina C actúa en el líquido intracelular, lo que facilita reducir la actividad oxidativa, en el mismo momento que se inicia la formación de sustancias oxidantes muy activas, como el oxígeno y el peróxido de hidrógeno.

 

En este sentido, la cantidad de vitamina C y la actividad de la misma en los cítricos son muy interesantes. Sin embargo, este componente suele ser inestable. La vitamina C, al frenar la oxidación, tiende a degradarse muy rápidamente por acción del oxígeno del aire o la luz. En este sentido, un zumo recién exprimido mantiene sus propiedades unos minutos después de ser obtenido. Sin embargo, si lo guardamos en el frigorífico, es posible que consigamos mantener sus propiedades media hora, pero más allá de ese tiempo se habrá perdido una parte muy significativa de su actividad antioxidante.

 

 

 

 

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